• El
presidente Josep Manel Piedrafita intenta reactivar a un club que
estaba asfixiado económicamente y enfrentado con las instituciones
• El técnico Joan Francesc
Ferrer, 'Rubi', apuesta por un estilo ofensivo
Alardea
de su pasado, pero también
reniega de él. Presume de las 14 temporadas que ha estado
en Primera División, pero maldice la precaria economía
heredada de la anterior directiva. Ésta es la dual realidad
del Sabadell, un club que formó parte de la clase noble
del fútbol español y que ahora lucha por sobrevivir
en Segunda B, que busca la fórmula para reencontrarse con
su mejor pasado y enterrar las frustraciones más recientes.
Hace sólo medio año, el Sabadell era un caos. Un club permanentemente
convulsionado y asfixiado económicamente. Enfrentado con las instituciones
y los poderes fácticos y desconectado de la ciudad. La gestión
del expresidente Francisco González era rebatida desde todos los sectores
y la crisis estalló de forma virulenta. Hasta que el pasado 15 de junio,
Josep Manel Piedrafita fue nombrado presidente.
"Nos encontramos un club hundido, demasiado endeudado. Nosotros también
heredamos una mochila muy pesada y cada día nos llamaban para reclamarnos
dinero", recuerda Piedrafita, que fue concejal de deportes del Ayuntamiento
de Sabadell durante 12 años. Primero con Antoni Farrés, de Iniciativa
per Catalunya, y más tarde con Manel Bustos, del PSC, partido al que es
afín. "Teníamos que generar ilusión entre la gente y
conseguir que las instituciones volvieran a confiar en el Sabadell", comenta
el presidente. "Estamos consiguiendo apoyos, sobre todo en el sector de la
construcción. Aspiramos al déficit cero al acabar la temporada", añade.
Una fundación clave
El presupuesto del club para esta temporada roza el millón de euros y
la directiva ha creado la Fundació de l'Esport Sabadellenc, en la que
colaboran el Ayuntamiento, El Corte Inglés, el Banc de Sabadell, la Caixa
de Sabadell, la Cambra de Comerç, el Gremi de Constructors, además
de otras empresas.
Deportivamente, el Sabadell, que ayer ganó al Castellón y se ha
instalado en la zona media de la tabla, también ha apostado por un cambio
radical. Sólo quedan cuatro jugadores de la pasada temporada --Genís,
Dot, Iván y Xavi Muñoz--, y Albert Tomàs, exdefensa del
club, Albacete, Lleida, Nàstic, Levante, Toledo, Vissel Kobe y de las
categorías inferiores del Barça, ha asumido la dirección
deportiva: "Queríamos construir un equipo nuevo con un entrenador y
jugadores jóvenes, comprometidos con un fútbol ofensivo. La media
de edad es de 23 años". Los contratos de los futbolistas contemplan
un fijo e incentivos por partidos ganados y clasificación.
Equipo con personalidad
Joan Francesc Ferrer, Rubi, es el técnico del Sabadell. Tiene 34
años y también ha entrenado al Vilassar y L'Hospitalet. Su propuesta
futbolística, utópica para algunos y atractiva para otros, sintoniza
con el ideario de Tomàs. Rubi está dotando al equipo arlequinado
de un estilo propio, de una personalidad de la que adolecía en los últimos
años.
"Intentamos hacer un fútbol tan atractivo como equilibrado. Pero no
comparto que un equipo equilibrado sea el que juega con siete jugadores defensivos
y tres ofensivos", argumenta Rubi, un técnico que lamenta el "dramatismo
y el resultadismo" atroz que impera en el mundo del fútbol. "Normalmente,
gana el equipo que juega mejor y los jugadores pueden dar lo mejor de sí mismos
cuando prevalece la creatividad al desgaste físico", recalca.
Genís, el capitán, admite que el equipo tiene ahora "un estilo
definido con el que nos sentimos implicados". El defensa, de 29 años,
nació en Sabadell, es hermano de Òscar y Roger Garcia --exjugadores
de Barça y Espanyol-- y uno de los referentes del equipo vallesano. El
otro es Dot: "Lo más importante es que la gente vuelve a conectar con
el equipo. El club estaba muy mal y del Sabadell sólo quedaba el nombre".